Capitulo 1: Dia del concierto
Parte 1
Lo hecho, hecho esta, ¿Qué más se podría hacer?, ese era el
y seguiría siendo él, ese era su forma de ser, desde que tenía memoria siempre
se había dicho lo mismo después de haber realizado su trabajo con éxito, pero
la triste y cruel realidad era que el solo lo hacía por simple diversión, no le
importaba el dinero o cualquier recompensa barata que le pudieran dar a cambio
de la vida de un inocente, le gustaba sentir la adrenalina que recorría por su
cuerpo cada vez que lo hacía o recordaba cada asesinato que había cometido las
noches anteriores junto con la felicidad y autoridad que lo inundaba
completamente, pero al salir el sol todo era un olvido, un dulce sueño que se
había presentado durante el trascurso de la fría y solitaria noche…hasta que
llegara la oscura y fría noche para demostrar totalmente lo contrario.
Los rayos cálidos del sol se había infiltrado como ladrón en
su habitación ahuyentando sus recuerdos y haciéndolo levantar sus parpados con
pesadez, ya que este solo estaba avisando que era ya de día, y que él había
perdido totalmente todo el poder de decidir quien vivía y quien moría, para su
desgracia, había vuelta a hacer el mismo joven violento y problemático que no le importaba ni un cacahuate a quien hería
o lastimaba, la realidad es que ambas mascaras tenían las mismas actitudes al
igual que el mismo libreto, solo había una pequeña diferencia, una tenía
autoridad para asesinar y la otra no; se levantó lo más lento que pudo de su
cama matrimonial luchando contra el cansancio que amenazaba con cerrar sus
ojos, sus iris carmesí sangre denotaban cierta molestia y rencor asía la vida,
sus labios solo confirmaban la molestia del joven erizo negro acerca de la
llegada del amanecer, su más grande anhelo en ese momento era la llegada de la fría
y oscura noche para volver a tomar el lugar que le corresponde en este planeta,
para poder volver a sentir aquella cálida sensación de felicidad y paz que lo
inundaba cada vez que escuchaba aquellos gritos desgarradores de sus víctimas;
se dio una lucha rápida con agua fría para poder dejar por completo el reino de
aquel dios griego del sueño, el tal conocido Morfeo que en estos momentos se
había vuelto un enemigo para él al darle los deseos del sueño, termino
rápidamente por completo su aseo personal dándole cierta satisfacción y
frescura, sin mencionar un agradable momento de corta felicidad, su única
vestimenta en ese momento era solamente una toalla blanca que rodeaba su
cintura junto con otra del mismo color y consistencia que estaba sobre sus
hombros dejando al descubierto parte de su fornido y escultural cuerpo al igual
que aquel mechón blanco que resaltaba por la púas oscurecidas del erizo, se dirigió
con paso lento a su closet un mueble grande hecho de madera de roble de
tonalidades oscuras que se encontraba adherido a las paredes cremas de su
habitación, coloco su mano sobre una pequeña zona profunda de la puerta de este
deslizándola asía su lado derecho revelando varios ganchos con ropa varonil reposando
en ellos, en el suelo de este enorme closet se encontraban varios pares de
zapatos, el ochenta por ciento de estos eran iguales, se trataban de unas
zapatillas blancas con suela rojiza y toques negros con dorados, era extraño
ver otro par que no fuera este, rápidamente y sin prestar atención alguna saco
las prendas que usaría ese sábado, lentamente empezó a poner sobre su cuerpo
aquellas prendas sin pretales atención alguna, una camiseta blanca de manga
corta, unos pantalones de mezclilla y un par de esas zapatillas que tanto le
gustaba usar, junto con su chaqueta negra de cuero para ocultar por completo su
marca de nacimiento, esa fue su vestimenta para aquel cálido y odioso día según
él, pero por supuesto no podría faltar
una de sus fieles amigas, dentro de aquel mueble gigante de madera también se
encontraba una especie de estante de aluminio cerrado, su forma era semejante a
una caja fuerte antigua, el solo coloco su mano derecha sobre aquella rueda
giratoria e ingreso rápidamente en ella y con un solo movimiento una
numeración, coloco su mano derecha sobre la manija de esta, la cual se
encontraba a un costado de aquella caja de metal que le hacía sentir en su mano
un frio atroz al sentir aquel metal que se encontraba en las sombras, tiro de
esta en dirección asía él haciendo posible su abertura al mismo tiempo que
revelaba su contenido, varias clases de armas de fuego junto con algunas
cuchillos de doble filo, que aún tenían impregnadas en ellas algunas manchas de
aquel liquido carmesí que se encontraba en cada ser vivo, y algunos explosivos
de diferentes formas se hicieron visibles al abrir la caja fuerte, una sonrisa
cálida se formó en su rostro mientras los recuerdos de los asesinatos y
misiones que había realizado con cada una de aquellas armas inundaban su mente
dándole alegría, aquellos gritos desgarradores y llenos de temor retumbaban en
sus oídos ocasionando que un par de risitas de parte de él salieran al exterior
al ya no poderlas contener más, su risa tétrica retumbaba con gran estruendo por
toda aquella habitación tenida de crema, su risa era semejante a la risa de un
psicópata desequilibrado mentalmente (N/A:
si se quieren dar una idea mas clara, es semejante a la risa de Yuno Gasai :v),
introdujo su mano dentro de aquella caja metálica sintiendo una clase de frio
en esta, cogió rápidamente una Beretta de 9 milímetros aun con la sonrisa en su
rostro, cerro aquella caja fuerte azotando con cierta brutalidad aquella puerta
de aluminio asiendo audible un sonido agudo semejante a un campanazo, lo mismo
hizo con las puertas corredizas de aquel closet asiendo que un sonido
estridente inundara aquella habitación junto con una gran parte de su solitaria
casa a causa del eco que en esta habitaba, se lanzó de nueva cuenta en su lecho
de un salto así atrás sin mucho ánimo depositando su espalda sobre aquel reconfortante
colchón que estaba cubierto por sábanas blancas, sus brazos se encontraban
detrás de su nuca para servir de soporte a su cabeza como si fueran almohadas y
sus pies se encontraban tocaban el piso de madera pulida, su vista sangre se
encontraba enfocada en aquel techo rasó pintado de blanco como si este le
estuviera revelando un secreto muy oculto, pues no había nada que hacer para el
por el momento, así que solo esperaría a la deseada noche para salir tras su
nueva víctima, dejo caer sus parpados por completo después de un par de minutos
cubriendo por completo sus iris sangre, trato de recodar los lloriqueos que
aquel joven policía que había matado a causa de un disparo certero en el medio
de sus ojos en la noche que apenas se había ido dejándolo solo, se rio por lo
bajo de la dignidad de aquel difunto y siguió recordando aquellos sucesos que
había vivido, un sonido estridente se hizo presente de un segundo a otro
llamando totalmente su atención asiéndolo levantar de nueva cuenta sus parpados
con cierta pesadez y airación (N/A: enojo :v) con pesadez se reincorporo de su
cama apoyando totalmente sus pies sobre aquel piso para caminar rumbo al origen
de aquel sonido que lo había despertado de su pequeño transe inducido por el
cansancio; con paso algo lento, pero a la vez presuroso bajo aquellas escaleras
de madera para llegar a la segunda planta de su hogar, aun se escuchaba
claramente aquel sonido estridente proveniente del timbre de su hogar, que para
su desgracia se hacía más insistente conforme pasaban los segundo, se dirigió a
la puerta de su morada mientras se maldecía a si mismo por haber puesto ese
odioso timbre que lo estaba sacando de sus estribos hasta el grado de querer
asesinar solo con la mirada al idiota que estaba del otro lado de su puerta
interrumpiendo su dulce soledad, abrió la puerta con molestia en su rostro
viendo detenidamente a la persona que se encontraba del otro lado de aquella
puerta de madera, su mirada y rostro cambio a uno más calmado y con cierta pisca
de alegría que se reflejaba en sus iris sangre al ver quién era el causante de
aquel insoportable sonido, sus iris enfocaron a una joven eriza rubia con
cabellos de oro e iris cielo-mar que tenia su rostro adornado con una bella
sonrisa sincera, que usaba un vestido sencillo de color azul-mar corto hasta
arriba de sus rodillas, un par de zapatillas cerradas del mismo color junto con
un par de calcetas blancas que le llegaban hasta debajo de su rodilla, traía
entre sus manos enguantadas un pastel casero, al parecer recién hecho por el
olor tan delicioso y dulce que aun emitía, el pequeño pastel de casi cincuenta
centímetros de diámetro se encontraba adornado hasta el tope con diversos
dulces y decoraciones con el betún y el fodam, en la cara del pastel
blanquecino se encontraba la típica y nada original inscripción de feliz
cumpleaños escritas con merengue rojizo, que al parecer era de fresa o de algún
otro fruto rojo, esta pequeña frase que para la mayoría fuera felicidad y
regocijo ya estaba siendo odiada por el erizo negro.
-¡feliz cumpleaños
Shadow! –Pronuncio con regocijo la joven eriza rubia de iris cielo-mar con
un tono de voz elevado al mismo tiempo que le entregaba aquel pastel de
cumpleaños en las manos del erizo negro- espero
que te guste, lo hice especialmente para ti
-gracias Maria –Pronuncio
serio e indiferente el erizo negro reduciendo la importancia de aquel día, se
hizo a un lado al recibir totalmente el pastel para dar entrada a su hogar a la
joven eriza de cabellos de oro, la cual acepto la invitación sin reproche o
alguna duda; ambos erizos se dirigieron a la cocina con paso normal, aun
manteniendo cada quien su actitud y estado de animo hasta llegar a la cocina-comedor,
el erizo negro dejo el pastel en la barra de su cocina admirando la belleza de
cada detalle que tenía este aun con su mirada seria, aunque en el interior era
un mar de emociones poco placenteras causándole algo de enojo asía el mismo- se me había olvidado que era mi cumpleaños
–a la eriza rubia no le sorprendió en absoluto ninguna de sus palabras ya que
no era la primera vez que lo oía pronunciarlas, solo se dirigió a un lado de donde
se encontraba el erizo negro, aun paralizado viendo aquel pastel- ¿Cómo es posible que esto me pase todos los
años?
-siempre estas
ocupado en el trabajo o en la escuela, o golpeando gente –Pronuncio
alegremente la eriza rubia de nombre María adornando su bello rostro con una
sonrisa amplia al mismo tiempo que dejaba ir una risita algo burlona por las últimas
palabras que pronuncio, pero era verdad, así era su querido y viejo amigo
oscuro, serio, reservado, frio, violento y en algunas ocasiones algo asesino si
se le provocaba, puso su mano derecha sobre el hombro izquierdo de su amigo asiéndolo
reaccionar y provocando que la volteara, le dedico una dulce mirada al mismo
tiempo que sujeta las dos manos de Shadow y lo encaminaba a una de las sillas
de la barra en contra de su voluntad- es
normal tu situación, no te culpes por ello –volvió a donde se encontraba aquel
pastel que había hecho entrando a la zona de la cocina, cogió un cuchillo de
hoja filosa para empezar a córtalo y darle una rebanada de este al cumpleañero,
el cual aun seguía en su mundo pequeño mundo provocando que frunciera
ligeramente el ceño al mismo tiempo que colocaba sus puños cerrados sobre sus
caderas- ¿me estas escuchando?
-si, si te estoy
escuchando –Contesto algo malhumorado el erizo negro rebajándole
importancia a las palabras de la eriza rubia, la cual ya tenía entre sus manos
un pequeño plato de cerámica blanco que contenía un gran trozo de pastel, lo
dejo con delicadeza al frente del erizo azabache junto con una pequeña cuchara
de plata- es que…no es posible que me
pase esto todos los años –con delicadeza empezó a coger cucharadas pequeñas
de pastel y las dirigió a su boca para poder saborear su dulce sabor, a pesar
de que odiaba los sabores dulces nunca se poda negar a aquellos dulces que su
pequeña amiga le ofrecía- muchas gracias
Maria, no se que aria si no tuviera una amiga como tu–pronuncio
calmadamente ocultando su molestia, dirigió su visita asía la joven eriza rubia
que se encontraba lavando un par de platos y otros utensilios de cocina que
estaban amontonados en su lavaplatos asiendo audible el correr del agua
proveniente del grifo, ¿como alguien como él podía tener a una amiga tan atenta
y considerada como ella?, esa era la pregunta que lo invadía a cada momento, el
era un asesino a sangre fría y un ser totalmente antisocial, y para algunas
personas un emo, y tenía una amiga así como ella, una persona dulce, que de
verdad se preocupaba por él, que en aquellos momentos depresivos estaba a su
lado, y que en ningún momento lo deja solo, era un misterio no solo para él, si
no también para el resto del mundo, pues él no era exactamente amigable o dulce
con las personas, era todo lo contrario, siempre trataba de alejarlas ya sea
con una amenaza o enviándolas de vacaciones al hospital- por cierto…¿Cuántos años cumplo?
-¿es enserio? –pronuncio
la eriza rubia con algo de ironía en su voz al mismo tiempo que una sonrisa más
grande que la primera se formó en su rostro, rio ligeramente a causa de la
condición de su amigo, eso si le parecía sorprendente tratándose de lo atento y
deductivo que es- cumples 19 años pero
bueno no importa, lo que importa es lo de hoy en la noche, estoy tan emocionada
de verdad –pronuncio casi a gritos la última frase llena de energía, se
veía que estaba a punto de explotar de la alegría que sentía en ese momento a
causa del suceso que pasaría en la noche, puso sus manos sobre las de Shadow asiendo
que soltara aquella cuchara dejándola caer en la barra de la cocina, asiendo
audible un agudo sonido metálico que solo duro un par de segundo, apretó de sus
manos con fuerza al mismo tiempo que lo miraba a los ojos, los iris de ella
reflejaban cierto brillo de esperanzas y de anhelos causando en el erizo
azabache cierto escalofrió en su columna vertebral, ya había visto aquella
mirada en su amiga y no le gustaba nada a donde se dirigía aquella charla- ¡no puedo creer que por fin podremos ir a un
concierto de Moon Song!
-¿Qué?, ¿es hoy el
concierto? –Pronuncio sorprendido al mismo iempo que sus pupilas se
contraían un poco, se maldijo con cierta furia en sus adentros por haber
olvidado su compromiso para aquella noche, vio el rostro de su visita que al
ver aquel cambio repentino de emoción de él cambio a uno más serio y sin
emoción, no tenía que ser mago para saber lo que significaba esa nueva
expresión en el rostro de ella- es que
se me olvido por todo lo que traigo en la cabeza… –trato de excusarse, pero
al parecer aquella excusa no lo estaba ayudando ya que la eriza rubia aún
mantenía su misma mirada fija sobre él esperando una verdadera excusa, en esos
momentos odia tener que llevar una doble vida, ya que su vida “social” (N/A: que vida social puede tener él,
sino fuera por María se la pasaría solo y aburrido esperando a la noche) a
veces le quitaba los placeres de la noche, y los placeres de la noche le
quitaban la diversión de la poca vida social que tenía- …aparte me comprometí con mi jefe a trabajar hoy en la noche, sino voy
me despedirá, lo siento María, creo que será otro día
-no, no importa
Shadow, tal vez en otra ocasión –Su tono de alegría había sido desaparecido
totalmente siendo remplazado por uno de tristeza y cierta desilusión por las recientes
palabras del erizo negro, soltó las manos de aquel erizo que consideraba su
amigo al mismo tiempo que trataba de impedir que sus lágrimas salieran- será mejor que me valla, tengo muchas cosas
que hacer y seguro que tú también, no le quito más su tiempo señor Hegdehog –Salió de la zona de la
cocina dispuesta a irse de aquella casa, se acercó al joven erizo negro dándole
por ultimo un fuerte y corto abrazo a causa de su cumpleaños para luego
encaminase a la puerta principal de la casa a paso veloz- nos vemos después Shadow –pronuncio con voz algo elevada y
quebradiza la eriza rubia resistiendo los instintos de llorar al igual que el
sentir de aquel odioso nudo en su garganta, coloco su mano derecha sobre la
perilla de la puerta girando de esta para tratar de abrirla, de un fuerte tirón
tiro de está abriéndola casi por
completo para tratar de salir de aquella morada en donde vivía su amigo de la
infancia, cuando su única forma de escape fue cerrada por otra fuerza externa
que golpeo la puerta con cierta brusquedad para evitar su salida- no te tienes que preocupar, es solo un
concierto
-no es solo un
concierto, desde que iniciaron su carrera en la música te han encantado y casi
te matas por conseguir los boletos para su concierto –Pronuncio seriamente
el erizo apoyando su mano contra la puerta para evitar que la eriza rubia
tratara de irse, en el interior de cierto modo se sentía fatal por haber
olvidado la promesa que le había hecho, en el interior aún se seguía
maldiciendo a causa de haberla herido, ya que ella solo lo llamaba señor
Hedgehog cuando la había entristecido, aunque de cierto aun no entendía porque
le preocupaba mucho el estado de animo de ella; la eriza rubia de iris cielo-mar
solo elevo su mirada vidriosa para poder ver al erizo negro que aún se mantenía
serio, de un movimiento rápido se lanza a él rodeándole con sus brazos en señal
de que no importaba aquel dichoso concierto, que no era de total agrado asía
él, Shadow no dudo ni un segundo en imitar las mismas acciones de la eriza para
corresponder su abrazo- voy a
acompañarte a ese concierto, después de todo te lo he prometido y yo no rompo
mis promesas
-¿y que pasa con tu
trabajo? –Pronuncio preocupada María levantando su delicado rostro para
unir su mirada cielo-mar con la mirada sangre de su amigo oscuro- ¿y si te llagan a despedir por mi culpa?,
no lo soportaría que perdieras tu trabajo por un simple concierto
-no importa –Pronuncio
simplemente Shadow rebajándole importancia a sus planes iniciales para esa
noche, se separó lentamente de su joven amiga dedicándole una de sus pocas sonrisa
para demostrar que era cierto lo que decía, aunque por sus adentros era todo lo
contrario, se maldecía a si mismo por estar en esa cruzada mientras que sus
anhelos de golpear o asesinar a alguien para bajar su furia crecían- no te preocupes por ello
-¿estás seguro? –Pronuncio
María dejando caer sus orejas, su tono de voz denotaba preocupación asía el
estado económico de su amigo, él solo rompió aquel tierno abrazo moviendo
su cabeza de arriba asía abajo en señal
de aceptación, iluminando por completo de alegría el rostro de la joven eriza
rubia, de un movimiento rápido la joven eriza rubia volvió a formar a rodear al
erizo azabache con sus brazos volviendo a formar un cálido abrazo que ella
mismo corto tan pronto como se inició - ¡gracias
Shadow!, pasa por mí a las ocho para irnos temprano al concierto vale
Así como fue de rápido el abrazo, así también fue su
retirada de aquella morada, el erizo solo se acercó a la puerta y la volvió a
cerrar con llave después de que la eriza rubia se había retirado totalmente de
su morada, recargo su espalda sobre aquella puerta de madera al mismo tiempo
que se empezaba a maldecir ya a sus afueras revelando totalmente su enojo y
frustración asía la vida, ¿como era posible que estuviera en ese enredo?, golpeo una de las paredes blancas con fuerza
haciendo una especie de hundimiento en esta, aun teniendo en su puño dentro de
aquel hundimiento empezó a meditar en su situación con algo más de calma, no
toda su situación estaba tan mal, mientras no le digan que hoy en la noche
tiene algún clase de trabajo importante todo estaría bien, no tenía nada de qué
preocuparse mientras su teléfono celular no sonara, aquellos pensamientos de
solución a sus problemas le dieron cierta tranquilidad y paz a su alma
atormentada, saco su mano de un tirón rápido de aquella pared al mismo tiempo
que dejaba escapar un suspiro silencioso en señal de alivio, dejó caer totalmente
su cuerpo al suelo sin preocupación alguna o cuidado, ahora solo tenía que
esperar a que fueran las ocho de la noche para recoger a su amiga e ir a ese
dichoso concierto de ese par de idiotas que no lo tenían para nada contento,
pero el destino no lo iba a dejar en paz tan fácilmente, en ese instante su
teléfono celular sonó con gran estruendo asiéndose audible, no solo para los
oídos del erizo azabache sino también para el resto de su morada, se volvió a
maldecirse en sus adentros por su cambio repentino de suerte al mismo tiempo
que cogía su celular de su bolsillo trasero, su digusto solo aumento más al ver quien lo estaba llamando.
-¿qué quieres? –Pronuncio
seriamente Shadow contestando aquella llama telefónica aun acostado en el piso
de madera de su casa, su tono de voz revelaba que estaba de mal humor a
simplemente oírlo y que mataría al primero que tuviera al frente, no
necesariamente debías ser adivino para saber que era mejor estar lejos de él en
aquellos momentos- ¿me vas a responder idiota
o ya puedo colgar?
-creo que alguien se levantó
con el pie izquierdo esta mañana, aunque ahora que lo pienso… ¿cuando te
levantas con el pie derecho? –Pronuncio una voz masculina atreves del
aparato telefónico, su voz era autoritaria y confiada a pesar de ser algo aguda
a diferencia de otras voces escuchadas por el erizo azabache lo cual le
molestaba un poco- pero bueno cambiando
de tema, te tengo un regalo de cumpleaños sobrino mi que de seguro te va a
encantar, conoces a la nueva banda del momento Moon Song, ¿cierto?
-todo el mundo conoce
a ese trio de idiotas –Pronuncio serio Shadow y sin ánimo de lucro como si
fuera lo más normal del mundo- no hay
que ser un amante de la música para conocer a ese idiotas
-veo que tu no eres
uno de sus muchos fans –Indago el erizo adulto del otro lado de la línea al
escuchar la voz tan reseca del erizo azabache- checa tu buzón, encontraras dos entradas de primera fila y dos pases
para camerino junto con un paquete lleno de botes con veneno, tu misión es que
ese sea su último concierto, los tendrás que envenenar para no llamar la
atención o levantar sospechas, no quiero a ninguno de esos chavales con vida, ¿está
claro Shadow?
-si señor, cuando salga
el sol solo serán historia –Pronuncio seriamente Shadow analizando las
palabras de su superior- aunque
preferiría dispararles, envenenar a alguien es un acto de cobardía
-no podemos levantar más
sospechas para la sombra de la muerte, los tendrás que envenenar y punto final,
a y una cosa más….
No dejo continuar al zoomorfo de la otra línea dando por
terminada la charla y cortando definitivamente la llamada telefónica, guardo su
teléfono celular en uno de sus bolsillos de atrás de su pantalón al mismo
tiempo que dejo escapar un suspiro de alivio y tranquilidad, no todo su día era
totalmente malo, tuvo suerte de que sus víctimas estarían en el mismo lugar que
él y que a parte a María le gustaría conocer a esos cantantes de pacotilla en
persona, se levantó del piso y con paso algo lento salió de su casa en busca de
ese paquete, se dirigió rumbo al buzón que estaba a unos metros de la entrada
de su casa para recoger su paquete, abrió la puerta metálica del buzón
encontrándose con una caja de cartón envuelta con un forro café y las típicas etiquetas
de envió, saco aquel paquete viéndolo detenidamente por unos momentos, antes de
regresar a su morada con un paso más veloz. Dejo el paquete en la mesa del
comedor para empezar a abrirlo con cierta lentitud para dejar al descubierto algunos
botos de platico de color blanco juntos con los pases para camerinos para aquel
odioso concierto, como unos veintisiete botes de plástico pequeño con muestras
de plantas, jarabes y otros con pastillas se encontraban adentro de aquella
caja, vio detenidamente cada bote y los empezó a poner sobre la mesa con
cuidado, saco una olla y la lleno hasta la mitad con los diferentes
medicamentos en jarabe que traía el paquete, se dirigió a su librero y saco un
libro de plantas venenosas y lo empezó a leer detenidamente mientras comparaba
algunas plantas con las muestras que tenía en algunos botes, se volvió de nueva
cuenta a la cocina y se puso un par de guantes de plástico para no ensuciarse,
empezó a sacar las muestras de plantas y las empezó a echar en la olla.
-glicina, wistaria,
muguete, nicotina, celidonia, celidueña, hierba de la golondrina, hierba de San
Cristóbal, actea, laurel de montaña, ¿Qué más me hace falta para terminar?
–´Pronuncio con irritación aquel erizo negro de iris sangre checo con la vista
aquel libro de plantas exóticas, una expresión de decepción se apodero de su
rostro ocasionando que su sangre empezara a hervir por la molestia que sentía
en ese momento al ver el futuro resultado de su veneno- este veneno no los matara, al menos que…les haga algunos cambios
–una sonrisa siniestra apareció de repente en su rostro que llenaría de terror
el corazón de todo ser vivo sobre la faz del planeta, con paso calmado dio un
par de pasos asía su derecha llegando a su alacena, abrió la puerta de este
revelando algunos productos de limpieza entre otras sustancias algo
misteriosas, saco un bote de alcohol destilado, uno de cloro y otro de ácido sulfúrico,
volvió a su mesa de trabajo con los botes en manos y empezó a vaciarlos sin
cuidado alguno en la olla que contenía el resto de los venenos- esto bastara, y si no siempre está el plan
B
Su teléfono celular empezó a emitir la dulce melodía de un
piano al mismo tiempo que daba ligeras vibraciones captando la atención del
erizo negro con franjas carmesí, por el angélica sonido del piano dedujo rápidamente
de quien se trataba aquella llamada, cogió el teléfono entre sus manos y tosió
un poco antes de aceptar la llamada para aclarar un poco su garganta.
-hola Maria
–Pronuncio Shadow con su típica voz seria denotando algo de preocupación
mientras se alejaba de aquella olla llena de veneno- ¿ocurre algo?
-es que como hoy es
una noche extra mega especial pensé en ir al centro comercial a comprar ropa
para usar esta noche y como Rouge está de viaje junto con Amy me preguntaba si
querrías acompañarme –Pronuncio una voz dulce y algo tímida desde la otra línea
-claro María, será
divertido, además no tengo nada mejor que hacer –Pronuncio sin cambia su
tono de voz maldiciéndose otra vez por haber aceptado, siempre cuando aceptaba
ir con ella a comprar ropa terminaba como una mula de carga, camino hacia la
entrada de su casa aun con el teléfono cerca de su oreja mientras contaba en su
interior para no perder el control de si mismo mientras escuchaba a su amiga
por aquel aparato móvil. Al estar frente a la puerta de madera dirigió su mano
a la perilla de está sintiendo aquel frio del metal, tiro de esta asía él abriéndola
por completo encontrándose con aquella chica de cabellera rubia con la cual se
encontraba hablando por teléfono, la cual aún seguía usando aquel vestido
azul-marino- me tengo que ir, tengo una
visita, adiós –pronuncio rápidamente cortando aquella llamada innecesaria por
parte de su amiga dedicándole a esta una mirada seria mientras guardaba su
teléfono celular en el bolsillo derecho de su chaqueta de cuero- ¿si recuerdas que tienes llaves de mi casa,
verdad?
-jejeje –Rio la
joven rubia con alegría por el comentario de su amigo al mismo tiempo que asentía-
si, pero esto es más divertido –Pronuncio
alegremente tratando de controlar su risa, el erizo negro solo negó levemente
con su cabeza, aunque no le sorprendía en lo absoluto el comportamiento de su
amiga
El erizo negro con franjas rojas solo cogió rápidamente las
llaves de su vehículo que se encontraban sobre una mesa de madera que se
encontraba cerca de la entrada principal para facilitarle la ubicación de estas
en las salidas imprevistas; salió de su dulce morada cerrando con llave la
puerta de su casa para evitar sorpresas desagradables al regresar a esta, se
encamino con paso calmado seguido de la eriza de cabellera rubia asía su
cochera, saco del bolsillo izquierdo de su chaqueta un pequeño control remoto
con tres botones de diferentes colores, presiono sin atención alguno el botón que
se encontraba al lado derecho ocasionando que la puerta del garaje se empezara
a abrir lentamente revelando un camaro dusk de color azul oscuro metálico convertible
con rines cromados y asientos de piel negro (N/A: Yo quiero un auto así :’c),
la verdad el odiaba ese auto con toda el alma, y aun más porque fue un regalo
de cumpleaños de su tutor legal, prefería mil veces más su motocicleta pero no
podía usarla en esa ocasión por dos razones, la primera es que no iban a poder
con la cantidad de bolsas de ropa y artículos de uso personal que iba a comprar
su acompañante, y la segunda es que su motocicleta estaba manchada de aquel
liquido carmesí conocido como sangre a causa de su última misión, suspiro pesadamente
antes de subir a su auto junto con su acompañante, la cual se encontraba
tarareando una de las odiosas canciones de aquel grupo musical que tanto odiaba,
definitivamente ese no era su día y apenas estaba comenzando.
No tardaron mucho tiempo en llegar al dichoso centro
comercial o en encontrar un lugar disponible en el estacionamiento, ya que por
alguna razón el centro comercial se encontraba casi vacío a diferencias de
otros días, entraron al centro comercial a paso calmado y se dirigieron a una
de las tiendas de ropa favoritas de la eriza rubia, la encargada que se ocupada
de abrir aquella puerta de cristal los recibió con un cálido saludo mientras
les abría aquella puerta para permitirles la entrada, María le contesto cortésmente
mientras Shadow le pasaba de largo, la verdad es que este no le importaba nada de
lo que se encontraba en aquella tienda departamental realmente ya que era una
tienda solo para chicas, lo cual causaba que varias zoomorfas enfocaran su
mirada en él o le dieran uno que otro coqueteo asiéndolo sentir como en la
universidad durante las clases de educación física, María empezó a recorrer la
tienda rápidamente buscando con la mirada algo adecuado para ir al concierto
mientras Shadow se sentaba a esperarla en uno de los sofás para clientes que tenía
la tienda para que las chicas que fueran a comprar pudieran mostrar su ropa a
sus amigas antes de comprarla para hacerlas sentir como una modelo profesional,
pasaron algunos minutos hasta que la eriza de cabellera rubia apareció a un
lado de su amigo cargando en sus brazos más de veintitrés vestidos cortos,
doces blusas de diferentes estilos, catorce mini faldas, diecisiete carteras de
mano, trece collares, trece pares de pulseras, siete diademas para el cabello, nueve
pares de zapatos de tacón alto, y tres pares de botas con tacón, Shadow solo la
vio con asombro hasta que esta le lanzo la ropa en sima enterándolo casi por completo,
la eriza solo cogió uno de los vestidos que estaban encima de las orejas del pobre
erizo negro y corrió a los probadores más cercanos para empezar a probarse
aquella ropa nocturna, ya que no quería comprar la equivocada, esto desespero
un poco a su acompañante ya que sabía que perdería demasiado tiempo en aquella
tienda departamental, cada vestimenta que ella se probaba iba a enseñársela al
joven erizo negro para preguntarle como lucia, a lo cual el erizo daba su más
sincera opinión o decía que le daba igual hasta que esta iba en el doceavo conjunto
y él le dijo a una de las encargadas que se llevaba toda la ropa pagándola con
su tarjeta de crédito para que la eriza ya no lo tuviera en aquel lugar y
pudiera volver lo más pronto posible a su hogar a terminar los preparativos
para esa noche, salieron de aquella tienda departamental con aquellos bolsas
coloridas en donde se encontraban los artículos comprados después de haber
pagado todas aquellas prendas de vestir y casi sobre girar la tarjeta de crédito
de su amigo, el cual aún seguía sin entender la necesidad de tanta ropa o accesorios,
sin duda alguna el tiempo que paso en aquella tienda fue mucho peor que aquella
vez en que un oficial de policía le logro disparar en el brazo ocasionándole
una gran vergüenza ante algunos de sus compañeros de trabajo; ahora ambos
erizos se encontraban en una de las heladería de aquel centro comercial comiendo
un delicioso helado, o mejor dicho la eriza de cabellera rubia se encontraba
disfrutando de la cremosidad de aquel dulce helado mientras que su amigo se
encontraba encerado en su pequeño mundo hasta que le conto a su acompañante
acerca de las entradas especiales, y el pase a camerinos, lo cual causo un
grito energético de parte de ella llamando la atención de todos los que estaban
en esa parte del centro comercial.
Ya eran las cinco de la tarde de aquel cálido día de verano,
en total se habían tardado aproximadamente ocho horas en el centro comercial a
causa de varias compras improvisadas de parte de la eriza rubia, el auto iba a
mas no poder por las bolsas de prendas de vestir y cajas de zapatos que había
comprado María en su “pequeño” viaje al centro comercial, aunque no era la primera
vez que pasaba eso, ya era una costumbre para el erizo negro.
-aun no puedo creer
que hayas conseguido pases a camerinos para verlos en persona –Pronuncio María emocionada
sujetando aquellos pedazos de plástico que eran su pase a la felicidad con
cierta fuerza y asombro- ¿Cómo los
conseguisteis?
-Es difícil de
explicar –Dijo Shadow sin prestarle atención alguna mientras estacionaba el
auto- solo digamos que fue un regalo de
cumpleaños –María solo se le acerco a Shadow y le deposito un beso tierno e
inocente en la mejilla en señal de agradecimiento, una leve coloración rojiza
apareció en las mejillas del erizo azabache al mismo tiempo que fruncía
levemente el ceño en señal de molestia- sabes
que no me gusta que hagas eso
-y tú sabes que yo no
lo puedo evitar –Pronuncio alegremente María dejando ir una risita al mismo
tiempo que abra la puerta de aquel auto, Shadow solo dejo ir un suspiro silencioso
por medio de sus labios al mismo tiempo que imitaba la acción de la eriza
rubia, se dirigió a la cajuela de aquel deportivo abriéndola para empezar a
bajar todas aquellas bolsas de las cosas que había comprado su amiga de
cabellos dorados, las cargo todas de una vez para no tener que hacer varios
viajes aunque esto le dificultad el recorrido asía la casa de la eriza rubia,
la cual estaba a unos diez metros de distancia, la eriza le abrió la puerta
principal de la casa permitiéndole la entrada a su morada- puedes dejarlos en donde quieras Shadow –Pronuncio la voz dulce de
la eriza rubia al mismo tiempo que cerraba la puerta, Shadow solo los soltó enseguida aquellas bolsas y cajas dejando
que cayeran sin ningún cuidado al frio piso de madera artificial, al escuchar
la cascada de golpes María dirigí sus iris cielo-mar en dirección de donde
venía aquel ruido frunciendo levemente el ceño y colocando sus manos sobre sus
caderas e inflando sus mejillas al ver todas sus compras tiradas en medio de su
sala de estar
- ¿Qué?, me dijisteis
que los pusiera en donde quisiera –Pronuncio serio Shadow frunciendo el
ceño en señal de reproche al ver la actitud de su amiga
-¡pero no en el suelo!
–Pronuncio María elevando su voz mostrando su disgusto con su tono de voz enfadado, soltó un suspiro pesado al mismo
tiempo que daba ligeras negaciones con su cabeza, no era la primera vez que
pasaba eso con sus compras a causa de su amigo, solo deseaba que nada se
hubiera dañado como la última vez- voy a
bañarme y a prepararme para el concierto –pronuncio calmadamente tratando
de olvidar lo sucedido hace momentos al mismo tiempo que empezaba a caminar
rumbo a las escaleras para subir a su habitación- si quieres puedes comer algo de la nevera
-Está bien
–Pronuncio Shadow sencillamente viendo como su amiga rubia desaparecía entre
las escaleras, con paso calmado se dirigió a la cocina con su típica cara de
pocos amigos luchando contra as ansias de darse un disparo para evitar ir a ese
concierto, lo único bueno era que iba a acabar con ese trio de idiotas sin
talento, y ya no volvería a saber de ellos- “Solo lo haces porque ella ha
sido la único persona en la que puedes confiar de verdad y te soporta” – se repetia mentalmente para evitar
hacer una locura, desde hace varios años que conocía a esa eriza rubia, de
hecho de niño trato de ahuyentarla pero todo lo que hacía le resultaba al
revés, en vez de alejarla la acercaba más a él hasta que se rindió y decidió
intentar ser amigos, con el paso del tiempo descubrió que le agradaba la
compañía de la eriza rubia aunque en ocasiones quería solo desaparecer para
tener tiempo para el mismo y hacer su actividad favorita en todo el mundo, con
paso lento se acercó a la nevera abriéndola de un leve tirón dejando al
descubierto lo que había en su interior, introdujo su mano en está sacando una
manzana roja- “pero a ti ni siquiera te gusta su música, es más son unos idiotas, aún
estás a tiempo para decirle que no quieres ir, pero ¿y si se le acerca un
idiota para coquetearle?, ¿y si necesita de tu ayuda para algo?” –salió de sus pensamientos al escuchar
el sonido estridente de una pequeña alarma de cocina, se dirigió al horno de
donde creía que venía aquel sonido odioso al mismo tiempo que cogía un par de
guantes de cocina blancos y se los ponía, se inclinó en el piso doblando sus
rodillas y levantando un poco sus tobillos para estar a la altura del horno,
abrió la puerta e introdujo ambas manos dentro de este sacando una bandeja
metaliza que contenía varias galletas de chispas de chocolate, se incorporó
lentamente al mismo tiempo que con su pierna derecha cerraba la puerta del
horno elevándola, se encamino asía la mesa del comedor en donde deposito con
delicadeza aquella bandeja, un aroma dulce y delicioso empezó a inunda aquella
habitación que servía como cocina tentando al erizo negro, no estaba
acostumbrado a comer dulces pero tenía que admitir que aquel aroma sería un
rival digno para los débiles de voluntad- no
le importara que tome una –Pronuncio externamente en un susurro aprobatorio
estirando su mano derecha asía aquella bandeja metálica para coger una de sus
galletas hasta que un dolor pulsante se eso presente en su mano asiendo que un
sonido ahogador saliera de sus labios al mismo tiempo que se alejaba un par de
pasos de aquella mesa de madera, su mano derecha tenía una leve coloración
rojiza a causa de aquel golpe emitido por el rodillo de amasar que en esos
momentos estaba siendo sujetado firmemente por una eriza de cabellera rubia e
iris cielo-mar que usaba una bata de baño de color blanco y veía con molestia
al erizo azabache que trataba de no gritar ante el dolor que sentía en su mano-
¡¿POR QUÉ LO HISISTES?!
La eriza rubia solo dejo salir un suspiro al mismo tiempo
que se cruzaba de brazos y fruncía su ceño revelando lo molesta que estaba a
causa del erizo negro que le miraba exasperado con sus rubís sangres al mismo
tiempo que revelaba sus colmillos en señal de molestia.
-¡TE IBAS A COMER MIS
GALLETAS! –Pronuncio airado la joven eriza de cabellera rubia aun con
mirada molesta al joven erizo negro que se estaba maldiciendo así mismo por el
dolor que sentía, y que tenía una expresión de molestia en su rostro, tal parecía
que solo con la mirada le estaba diciendo “las galletas son para comerse” enfadando
un poco más a la eriza rubia que retomo su camino asía su habitación aun con el
ceño fruncido- ¡Son para el concierto, así
que no te comas ninguna!
-“Como disfrutare
asesinar a ese trio de idiotas” –Pronuncio en sus adentros Shadow imaginando
todas las posibles maneras en que podía asesinar a esa dichosa banda que solo
le había traído problemas desde que comenzaron su carrera musical- “Idiotas”
HOLA GUAPURAS!!! Me
extrañaron?! X3 -silencio de los lectores- Malos T.T
En fin…el día de hoy
les traigo el inicio de un nuevo proyecto, y como se abran dado cuenta es
Shadaria, mi pareja extremadamente favorita ^////^
En fin, espero que
les haiga gustado este primer cap, y que como siempre, los haiga dejado con
muchas dudas y suspenso para que vean el siguiente cap x3 y ya saben, si le
gusto y quieren que siga me dejan un reviews o comentario, porque sin reviews
no hay inspiración, y sin inspiración no hay cap, y sin cap no hay fanfic y sin
fanfic…la verdad no se que pasa sin fanfic .-.
Se Despide Judith
Rose Dark
Kyyyaaaa me encanto muy buen cap y como tu amo el shadaria!!!
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